Los Monstruísimos: mordokus para niños con misterios y mucho humor

Mordokus para niños

mordokus para niños

Un gato desaparecido, un castillo que se ha llenado de espuma y unos vampiros con los colmillos azules. ¿Qué tienen en común? Hoy os presento Los Monstruísimos: un libro de mordokus para niños terrorífico, un material que he creado para peques de 8 a 10 años, con seis misterios para leer, investigar y resolver.

¿Los ingredientes? Cuatro detectives bastante peculiares, unos cuantos sospechosos y pistas que habrá que cruzar con atención. Preparad el lápiz y la goma: vamos a necesitar refuerzos en la agencia.

¿Qué es un mordoku para niños?

Aunque el nombre suene a criatura que vive debajo de la cama, este mordoku es un juego de lógica para niños en el que tenemos que resolver un misterio utilizando pistas y tablas de deducción. Leemos qué ha ocurrido, conocemos a los sospechosos y vamos relacionando la información para descubrir quién estaba en cada lugar o qué objeto llevaba.

Por ejemplo, imaginad que alguien ha robado la tarta mostruosa de Halloween:

  • La momia estaba en la biblioteca.
  • Quien estaba en la cocina llevaba una mochila.
  • El hombre lobo no llevaba mochila.

Todavía falta información para señalar al culpable, pero ya podemos descartar algunas posibilidades. Y no, «ha sido él porque siempre tiene hambre» no cuenta como prueba…aunque resulte muy sospechoso.

En nuestros casos habrá que hacer precisamente eso: leer, relacionar, descartar y explicar cómo hemos llegado a la respuesta.

¿Qué practicamos con estos ejercicios de lógica para niños?

Además de pasar un rato entretenido, estos misterios nos dan la oportunidad de trabajar varias habilidades. Y con una misión bastante más interesante que «lee el enunciado otra vez porque te lo has saltado».

  • Leer con atención:

    • A veces una palabra pequeña puede cambiar toda la investigación. No es lo mismo decir «Vera estuvo en la cocina» que «Vera no estuvo en la cocina»

    • Los peques deben fijarse en los detalles, revisar el texto de cada pista y poder deducir lo que implica. Es una manera muy entretenida de trabajar la compresión lectora: si no lo entendemos o leemos demasiado rápido, podemos terminar condenando a un fantasma totalmente inocente.

  • Relacionar pistas:
    • A veces una pista parece no decirnos gran cosa. Pero al juntarla con otra… ¡clic! Si sabemos que alguien estaba en el jardín y que la persona del jardín llevaba una linterna, ya tenemos una relación nueva. Ese paso de «sé esto y también esto, así que puedo deducir aquello» es el que vamos practicando durante el juego. Sin poderes Jedi. Aunque poner cara de concentración está permitido.
  • Explicar las respuestas:
    • Elegir un sospechoso es solo una parte. Después viene una pregunta muy útil: «¿Qué pista te ha hecho pensar eso?»
    • Explicarlo obliga a ordenar las ideas y distinguir entre lo que sabemos y lo que estamos imaginando. Que un personaje tenga cara de pocos amigos no demuestra nada. A lo mejor simplemente se ha quedado sin merienda.
  • Revisar errores (sin montar un apocalipsis zombi):
    • Habrá cruces puestas donde no tocaba y momentos de «¡pero si antes me encajaba!». Las tablas permiten volver sobre los pasos y buscar dónde se torció la investigación. Podemos acompañarlos con preguntas como «¿qué pista utilizaste aquí?» o «¿esto encaja con lo que descubrimos antes?».
    • La goma también forma parte del equipo de detectives
  • Escuchar otras ideas si jugamos acompañados:
    • En pareja o en pequeño grupo, cada detective puede explicar su propuesta y contrastarla con las pistas. No gana quien grita más fuerte «¡HA SIDO EL VAMPIRO!». Habrá que demostrarlo. Y puede que ese compañero que llevaba un rato callado haya encontrado el detalle que faltaba.

Una agencia de detectives con vendas y colmillos

Los protagonistas de este mordoku para niños son Cleo, Bruno, Vera y Nico: una momia, un hombre lobo, una vampira y un pequeño Frankenstein que han decidido montar su propia agencia. Los adultos no se tomaban muy en serio la idea… hasta que resolvieron un misterio que llevaba cien años sin respuesta. Desde entonces, la puerta de la agencia no para de sonar.

En estas aventuras encontraréis objetos desaparecidos, un aullido que nadie reconoce haber dado, inventos que funcionan de forma bastante sospechosa y otros líos que necesitan una buena investigación.

Hay monstruos, sí. Pero también humor, amistad y problemas que no se arreglan enseñando los colmillos.

Cómo utilizar Los Monstruísimos en casa o en clase

Para empezar solo necesitáis el material, un lápiz y una goma. La lupa es opcional, pero reconozcamos que da mucha categoría.

Si nunca han utilizado tablas de lógica, podéis resolver juntos las primeras pistas: marcar las relaciones que conocemos y tachar las que quedan descartadas. Después, dejad que lleven la investigación y ayudadles sólo si necesitan ofreciendo una pregunta mejor que la respuesta:

  • «¿Hay alguna pista que diga directamente dónde estaba alguien?».
  • «¿Qué lugares has descartado ya?».
  • «¿Te queda alguna posibilidad para este personaje?».

Podéis hacer un caso cada vez, compartir la lectura o montar pequeñas agencias de detectives en el aula. No hace falta poner cronómetro: interesa que puedan pensar y explicar sus conclusiones. La propuesta está pensada para niños de 8 a 10 años, aunque la ayuda que necesiten dependerá de su soltura lectora y de si ya conocen estos juegos.

¿Os unís a la agencia?

Si os apetece conocer a Cleo, Bruno, Vera y Nico, podéis descargar los mordokus del siguiente anlace:

  • Mordokus para niños de primaria : PDF

Y si en casa os habéis quedado con ganas de seguir investigando, en el blog también tenéis nuestro escape room de Sonic para primaria.

Que la fuerza os acompañe… ¡y que nadie toque las pruebas antes de terminar la investigación!

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