Pequeños científicos
Lo bueno de los niños es que todavía no tienen creencias preestablecidas: no asumen que aprender tiene porque ser aburrido. Por eso me encantan los museos de ciencias. En Barcelona tenemos el CosmoCaixa, a las faldas del Tibidabo, fácilmente accesible a través de la Ronda de Dalt ( salida 7). Es un museo grande, con
